Querido desconocido (o no)

5/09/2017

Hola querido desconocido (o no),

Primero de todo déjame presentarme como desconocida (o no), y déjame también hacer un pequeño inciso de por qué nos llamaré así: Dado el hecho de que puede que nos conozcamos (o no), no sé quién eres, limitando así mis opciones para averiguar quién me lee y quién no... Por lo que sólo tú eres el privilegiado de saber si nos conocemos (o no)... Entonces para mí ahora, somos desconocidos. Metidos en la materia me encantaría mandarte un pequeño discurso, espero de veras que lo discutas contigo un rato.


En algún sitio de cuyo nombre no puedo recordar leí sobre una palabra que no está bien vista, y es que si miras su definición en algún sitio verás pues que no es algo excesivamente positivo. La hacen llamar soberbia.

Si de los treinta días de los doce meses que hay por año, en las veinticuatro horas de los siete días por semana me vieras, te darías cuenta que no, no soy soberbia (voy a permitirme el lujazo de afirmarlo y rechazar la posibilidad de que sí lo fuera). Pero tenemos un problema entre tú y yo: el canal entre receptor y emisor falla y es que no nos conocemos... Quiero que sepas ciertas cosas sobre esto que escribo...


Desde donde te escribo no hay intenciones de soberbia. Quiero que te quede claro que hay una grandísima diferencia entre mis habilidades sociales hacia los demás y mis incisos de completa y absoluta obsesionada con ser un intento de perfeccionista con toques de pasotismo y algo de vagancia hacia todo... (Con esto no pretendo describirte cómo soy porque me interesa bien poco que sepas cómo soy así que para mí eso no sería equivalente a una descripción sobre mí). 

Querido desconocido (o no), si te parezco soberbia quiero que sepas que me sabe mal por ti, me sabe mal porque tal vez y sólo tal vez has perdido una breve conversación mínimamente interesante con alguien que puede compartir algún tipo de interés contigo.

Me sabe mal porque tal vez me hayas tachado de alguna lista dónde haya caritas felices y me hayas apuntado en otra donde las caritas crean algún tipo de desconcierto... No te juzgaré porque es tu libreta, pero me sabe mal por ti. Y la verdad es que me alegra saber que no me duele estar en una libreta fea, pero... ¿y si a otro sí?, ¿te has dado cuenta querido desconocido (o no) de que no todos somos iguales?, ¿y si el soberbio eres tú por tener dos libretas y aún no lo sabes?, y lo más importante, ¿qué te hace pensar que no lo eres?


Querido desconocido (o no), a esta absurda y simple conclusión quería llegar hoy... ¿y si el problema no es el que aparece en la libreta de las caritas desconcertadas?, ¿de quién es el problema que el mensaje que hay en el canal esté mal? Si escribo a un desconocido (o no) es precisamente por eso, porque soy quien no conoces, a quien ignoras, a la que tienes apuntada en la libreta fea y a quien prefieres no conocer... No porque haya sido soberbia sino porque tú crees que lo soy, ¿quién lo es entonces...?


El inciso: Para todos aquellos que lean pensando que tengo un resentimiento hacia n número de personas, dejadme decir que es una simple reflexión que apareció después de mantener una conversación sobre los prejuicios. La conclusión fue que la gente que juzga sin conocernos tampoco nos cae bien.  








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