La anti-oda

12/01/2016

"Ha llegado el punto en que ya no hay protagonista en esta historia...

Ha llegado al punto en que si alguien obtiene un final de algo, las expectativas del guion se habrán superado como nunca lo habían hecho antes. 

Nadie quiera nada y nadie busca algo.

Ya no hay magia, no hay deseo y no hay talento. Ya no hay dedicados... Todos huyeron cuando se quedaron sin posibilidades. Migraron a otro sitio y nadie sabe de ellos desde entonces.

Nadie ya se pregunta por qué pasó todo, de hecho apenas recuerdan qué sucedió... No les importa, no les incumbe, no les molesta.

No hay talentosos de los versos, nadie sabe de poesía, de humanidad o de justicia. Los malos ya no existen porque ya no existen los buenos.

Lo verídico será lo que uno haga y no lo que uno realmente sienta o crea, reina la anarquía de opiniones y un caos se apodera junto con la miseria hasta llegar al último rincón de la faz de nuestro planeta.

Respiramos por inercia el humo sobrante de cabezas sobre-calentadas por ejercer funciones que no les correspondían, provocando así que nuestros ojos se pierdan entre neblinas y se pongan en blanco.

No hay dolor porque nadie siente. Nadie quiere ni quiere querer. Y así es cómo perdemos sin si quiera haber hecho nada; sin si quiera movernos.

Caducos, 

fríos,

malgastados...

Sin sentido ni beneficio, esperando que algo acabe o simplemente siga pero sin desear que nada cambie. 

Malnacidos o prácticamente no-natos.

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Cuando nuestras almas se vayan

nadie podrá demostrar que estuvieron...

Destruyendo así nuestro pasado

cuando aún no es ni futuro."

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