Criando malos hábitos

7/05/2012

Levantarse por las mañanas para hacer el despertador y parar la cama. Cepillarse el desayuno y comerse la pasta de dientes. Limpiarse la ropa y vestirse la cara. Todo para olvidar aquellos hábitos que tomaste alguna vez de esa persona querida y te sentaron como una droga que no podrías dejar nunca. Conseguirlo es difícil, pero más difícil es intentar hacer como si no pasase nada cuando cada medio segundo piensas en ello.

Debatir uno mismo en el volver a recaer para cegarse de sufrimiento mirándolo como pura felicidad, o pasando por el camino de sufrimiento para llegar a la verdadera felicidad.
Su droga es mala, es mala porque pocos la dejan.

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